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Historia del Rompecabezas
El rompecabezas más antiguo conocido es el Stomachion o Loculus de Arquímedes, un rompecabezas geométrico que recién pudo ser resuelto en el 2003, con ayuda de un ordenador.
La teoría más generalizada acerca del origen del rompecabezas moderno es que fue creado por un ebanista y hacedor de mapas londinense, llamado John Spilsbury, en 1760. Este primer juego rompecabezas fue creado con el fin de enseñar geografía. Se trataba de un mapa de Europa, pegado sobre una fina placa de madera. Con una sierra, Spilsbury cortó los países en piezas independientes, separándolos por sus fronteras.
El juego de rompecabezas tuvo tanto éxito que pronto comenzó a fabricarlos para la venta, siempre con diseño de mapas, aunque no faltó mucho para que la gente comenzara a realizar sus propios rompecabezas, con distintos diseños.
Estos primeros juegos rompecabezas recibieron el no muy agradable nombre de “disecciones” y sus piezas no trababan unas con otras.
En 1880, los fabricantes Milton y McLaughlin Bradley crearon un rompecabezas para niños llamado "The Smashed Up Locomotive", de mayor complejidad y número de piezas. Se trataba de una litografía de un motor a vapor, pegada sobre cartón (ya no madera) separada en varias piezas, que los niños debían re-armar. Estos rompecabezas se cortaban con un sistema diferente, lo que resultó en que se les conociera como “Jigsaw puzzle”, por el tipo de sierra que se usaba para cortarlos. También comenzó a incluirse una imagen completa, que servía de guía para el armado.
Los rompecabezas para adultos tuvieron su época dorada en los años ’20 y ’30, cuando empresas como Chad Valley and Victory, de Gran Bretaña, y Einson-Freeman y Viking, de Estados Unidos, comenzaron a fabricarlos masivamente, con imágenes de pinturas famosas, paisajes, animales y personas. Además, el cambio de la madera por cartón había reducido mucho su precio, y estaban al alcance de todos. Los nuevos sistemas de corte permitían mayor cantidad de piezas y se introdujo el formato que permitía “enganchar” una pieza con otra.
En los años ’30, a pesar de la Depresión, y contra todo pronóstico, los rompecabezas no dejaron de venderse. Además de ser económicos, cuando una persona terminaba de armarlo se lo podía pasar a otra, lo que lo hacía una forma de diversión accesible incluso para quienes no podían comprarlo.
A pesar del paso del tiempo, el rompecabezas online sigue siendo un juego entretenido, accesible, universal y que continua evolucionando, fabricado en materiales novedosos y añadiendo siempre nuevos temas.